En el transcurso y evolución de la humanidad se han desarrollado dos conceptos en los que posiblemente no nos hemos detenido a detallar el primero de ellos es el de la libertad individual y el segundo el de la libertad de poder elegir una religión. Para algunos posiblemente esto es tan sencillo como decidir usar o no una plancha de pelo, pero para otros quizás se trate de dos conceptos trascendentales que han determinado el comportamientos de las sociedades hasta como las conocemos. 

Si nos enfocamos en el primer concepto visto desde la filosofía política,  veremos que la libertad individual puede compararse con una libertad pero negativa. Mientras que sí nos vamos en el derecho político, este concepto se ha convertido en su máxima expresión en la edad moderna en la que se exaltan y defienden los  derechos individuales o derechos de primera generación, si nos referimos al principio de legalidad.

Pero en todo caso, la libertad individual se trata del valor constitutivo de una persona en cuanto al fundamento de sus deberes y derechos, conforme a los cuales cada uno se encuentra en la  capacidad de decidir de manera autónoma sobre las cuestiones esenciales de su propia vida; pero además, haciéndose responsable ante la sociedad de todas las consecuencias que sus decisiones conlleven y de los resultados de su propia acción.

De ello entonces, podemos desglosar lo que es la libertad de culto o también conocida como la libertad religiosa: 

Se trata de un derecho fundamental que hace referencia a la opción que posee cada ser humano de seleccionar de manera libre su religión, o también de no elegir ninguna, es decir, no tener una religión; pero además también cuenta con la potestad de no creer o querer validar la existencia de un Dios, conocido como ateísmo y agnosticismo; con la idea de ejercer dicha creencia de forma pública, sin ser víctima de opresión, discriminación o algún intento de querer cambiarla a la fuerza.

El concepto de libertad religiosa no se trata de sólo los anterior, pues éste va más allá de un sencillo acto de tolerancia religiosa que permite como una concesión graciable, el ejercicio de religiones diferentes a las que han sido impuesta de manera oficial. 

En países donde existen democracias modernas, de forma general el Estado se encuentra en la obligación de garantizar esta libertad religiosa a todos sus ciudadanos. Pero en la práctica, seleccionar el credo viene dado por las costumbres familiares y sociales, lo que se asocia constantemente con ciertas sociedades enfocadas a ciertas religiones. 

De la misma manera, las situaciones en las que se hace presente la discriminación religiosa o una intolerancia religiosa continúan siendo bastante frecuentes en diversas partes del mundo, por lo que se han registrado un sinnúmero de casos de intolerancia, preferencias de una religión sobre otras, persecución a ciertos credos o a quienes no siguen ninguno. De manera que una cosa conlleva a la otra, si no hay libertad individual, no existe la libertad religiosa.

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